El Evangelio de Judas

A finales del siglo XX se encontró un papiro casi indescifrable por su deterioro y tras largos años de reconstrucción, en un primer momento sorprendió a los estudiosos: resultó ser una versión del evangelio oficial totalmente distinta y que se mostró al mundo en el 2006.

Según se explicaba en este evangelio, Judas Iscariote, lejos de ser un traidor era el más fiel discípulo de la figura de Jesús y cumplía en todo momento sus órdenes hasta el punto de aceptar quedar ante el mundo y ante la historia como un traidor.

En principio esto debería obligar a un replanteamiento de varios aspectos importantes de la religión llamada católica. Cambiaría el papel de Pedro como “piedra de la Iglesia” (de ahí viene el nombre de Pedro que originariamente era Simón).

La imaginería (figuras y pinturas) también se vería alterada pues aquellas representaciones de Judas Iscariote como vil malvado quedarían fuera de lugar.

El morbo y las publicaciones pseudos-históricas y pseudos-científicas donde “investigadores”  y “científicos” elaboraban polémicas afirmaciones, se dispararon e hicieron su agosto económico y las delicias de los “filósofos” de cafetería.

Al mismo tiempo la investigación seria histórica, siguió adelante y el resultado pronto salió a la luz: no era más que otro de los casi setenta “Evangelios Apócrifos” que se escribieron a partir de la existencia de la emblemática figura judía creadora del cristianismo.

A partir de la muerte de esta figura y al igual que sucedió con el Corán (ni Mahoma ni JC ni Sidharta Gautama Buda escribieron nada), tras sus muertes fueron escritos múltiples textos que recogían sus enseñanzas.

En los tres casos, aunque ahora nos ceñiremos al cristiano, surgieron múltiples escritos durante los siglos posteriores que combinaban hechos, rumores y la fantasía más pintoresca.

Eran tantos los evangelios creados y con teorías e historias tan distintas, que una facción del cristianismo especialmente poderosa, la llamada de Roma, decidió poner orden y seleccionó como Evangelios oficiales y “auténticos“ un grupo compuesto alrededor del siglo II, que son los que en la actualidad se consideran como tales.

Esta selección no fue realizada de forma pacífica. Llevó bastantes siglos (más o menos entre el II y el VI después de JC) de sangre y discusión el poderla realizar, pues muchos grupúsculos de las cientos de variantes cristianas primitivas, deseaban imponer sus “evangelios” e interpretaciones para convertirse en la facción dominante del cristianismo.

A partir de esta elección, se fueron dejando y considerando Apócrifos todos los demás cuerpos evangélicos tanto anteriores como posteriores y dentro de éstos últimos, ejercicios de imaginación y fantasía tan curiosos como este evangelio de Judas u otro celebérrimo el antiguo “Evangelio de Maria Magdalena” sobre una supuesta pareja compuesta por JC y María Magdalena.

Se calcula que existieron muchísimos más evangelios apócrifos de los conservados y con suerte el futuro nos traerá el descubrimiento de más, que posiblemente podremos agrupar por género como de hecho ya existen algunos grupos: género dedicado a la infancia de Jesús, Género dedicado a la vida de su madre etc.

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