Archivo de Agosto 2008

Las Murallas de Jericó

Agosto 11, 2008

Cuenta la Biblia que cuando Yahvé concedió la tierra prometida a las “tribus de Israel”, esta ya estaba habitada por lo que tuvieron que enfrentarse a sus moradores originales y mediante guerras. Los moradores eran cananeos y otros “israelitas” (no tenían conciencia todavía de ser tales) que en su momento no habían machado a Egipto

La primera ciudad con la que se encontraron al salir del desierto y entrar en la tierra prometida fue la poderosa Jericó rica ciudad protegida por grandes murallas que cayeron milagrosamente cuando por indicación divina se tocaron unas trompetas.

Desde entonces se ha escrito ríos de tinta sobre el extraño fenómeno e historiadores honrados y deseosos de tener una explicación seria más allá de lo divino se afanaron por analizar posibilidades realistas para la caída.

Se destinó dinero y esfuerzo y se apuntaron posibilidades lógicas y que podrían ser perfectamente reales para explicar la misteriosa demolición. Por ejemplo existe la posibilidad de una resonancia con la frecuencia de la muralla pero también hubiera fácilmente podido haber grietas internas que con la erosión fueron debilitando unas estructuras aparentemente sólidas.

Se habla de un posible y leve seísmo casi  imperceptible para personas pero fatal para estructuras poco flexibles o un derrumbamiento por un erróneo diseño de los cimientos que no pudieron soportar en las inmediaciones, el peso de un ejército de judíos asediantes.

Simulaciones siguiendo el más estricto rigor científico demuestran que todas estas posibilidades son factibles y el problema radica sobre todo en decidir cuál de ellas fue la que sucedió.

Y aquí vino la historia a darnos una lección básica de sentido común. La murallas de Jericó cuando los “Israelitas” llegaron, ya estaban derruidas y la ciudad había sido conquistada  (y parece que semi-abandonada o al menos en declive) en otra época.

No hubo ningún hecho extraño. La ciudad había sido conquistada mucho tiempo antes.   En su momento, Jericó había sido asediada con la maquinaria de la época diseñada a tal fin por tecnologías sumerio-acadias. Se utilizaban ya arietes y un tipo primitivo de torretas de asalto. Jericó fue vencida y esa victoria,  pasado el tiempo, se la auto atribuyeron los israelitas realzando así su historia militar.

El error cometido durante largo tiempo fue como en tantas ocasiones que en el punto de partida para las investigaciones era dando por válido que la Biblia no mentía pese a que en su mayor parte (y eso que contiene partes con importantes datos históricos) es una preciosa y entretenida leyenda, historia de Sansón y la malvada Dalila inclusive.

Comentario personal: nunca entendí porque tanta gente se traga de buenas a primeras que un muro se cae por una trompeta  y no, como se describe en el mismo capítulo de la Biblia unos  escasos párrafos antes, que los racimos de uva eran tan grandes que cada uno lo tenían que llevar entre dos personas

El Evangelio de Judas

Agosto 4, 2008

A finales del siglo XX se encontró un papiro casi indescifrable por su deterioro y tras largos años de reconstrucción, en un primer momento sorprendió a los estudiosos: resultó ser una versión del evangelio oficial totalmente distinta y que se mostró al mundo en el 2006.

Según se explicaba en este evangelio, Judas Iscariote, lejos de ser un traidor era el más fiel discípulo de la figura de Jesús y cumplía en todo momento sus órdenes hasta el punto de aceptar quedar ante el mundo y ante la historia como un traidor.

En principio esto debería obligar a un replanteamiento de varios aspectos importantes de la religión llamada católica. Cambiaría el papel de Pedro como “piedra de la Iglesia” (de ahí viene el nombre de Pedro que originariamente era Simón).

La imaginería (figuras y pinturas) también se vería alterada pues aquellas representaciones de Judas Iscariote como vil malvado quedarían fuera de lugar.

El morbo y las publicaciones pseudos-históricas y pseudos-científicas donde “investigadores”  y “científicos” elaboraban polémicas afirmaciones, se dispararon e hicieron su agosto económico y las delicias de los “filósofos” de cafetería.

Al mismo tiempo la investigación seria histórica, siguió adelante y el resultado pronto salió a la luz: no era más que otro de los casi setenta “Evangelios Apócrifos” que se escribieron a partir de la existencia de la emblemática figura judía creadora del cristianismo.

A partir de la muerte de esta figura y al igual que sucedió con el Corán (ni Mahoma ni JC ni Sidharta Gautama Buda escribieron nada), tras sus muertes fueron escritos múltiples textos que recogían sus enseñanzas.

En los tres casos, aunque ahora nos ceñiremos al cristiano, surgieron múltiples escritos durante los siglos posteriores que combinaban hechos, rumores y la fantasía más pintoresca.

Eran tantos los evangelios creados y con teorías e historias tan distintas, que una facción del cristianismo especialmente poderosa, la llamada de Roma, decidió poner orden y seleccionó como Evangelios oficiales y “auténticos“ un grupo compuesto alrededor del siglo II, que son los que en la actualidad se consideran como tales.

Esta selección no fue realizada de forma pacífica. Llevó bastantes siglos (más o menos entre el II y el VI después de JC) de sangre y discusión el poderla realizar, pues muchos grupúsculos de las cientos de variantes cristianas primitivas, deseaban imponer sus “evangelios” e interpretaciones para convertirse en la facción dominante del cristianismo.

A partir de esta elección, se fueron dejando y considerando Apócrifos todos los demás cuerpos evangélicos tanto anteriores como posteriores y dentro de éstos últimos, ejercicios de imaginación y fantasía tan curiosos como este evangelio de Judas u otro celebérrimo el antiguo “Evangelio de Maria Magdalena” sobre una supuesta pareja compuesta por JC y María Magdalena.

Se calcula que existieron muchísimos más evangelios apócrifos de los conservados y con suerte el futuro nos traerá el descubrimiento de más, que posiblemente podremos agrupar por género como de hecho ya existen algunos grupos: género dedicado a la infancia de Jesús, Género dedicado a la vida de su madre etc.